miércoles, 17 de julio de 2013

Tatuajes

TATUAJES

(Todos los derechos reservados) 

Eduardo José Alvarado Isunza
ealvaradois@yahoo.com


El tatuaje es el arte de la posmodernidad.

Como las ilusiones colectivas se evaporaron, ya sólo quedan las individuales que se imprimen en la piel.

El ser humano le disputa a la Naturaleza el monopolio del gusto de tatuarse, al inyectarse tinta en su piel con formas aún más caprichosas y ocurrentes, sólo que para su desgracia éstas no tienen vida propia aún.

¿Qué es un tatuaje sino la fotografía del inconsciente o el registro de la historia sobre la piel sin el empleo de películas, cámaras o revelados, sino solamente de aguja, tinta e imaginación?

El tatuaje es la apropiación más individual del arte: es la única forma inventada hasta hoy para fundirlo en lo único que pertenece al ser y que es su propia piel.

El hombre encontró en el tatuaje la experiencia de la mujer, quien hasta entonces era la única en dar criaturas con dolor.

¿No es el tatuaje una fórmula alquimista para crear seres inverosímiles en la piel del universo?

Un ser tomó aguja y tinta y se puso a dibujar pacientemente infinidad de criaturas en su piel, y de ese acto artístico todos vinimos.

El tatuador es un dios que pone a hablar a sus criaturas.

Un tatuaje es la voz de lo que siente el tuétano de los huesos y brota por la piel.

Al hacerse polvo nuestras ilusiones, sólo nos queda recordarlas entintadas en el cuerpo.


Tatuarse el nombre de otro en el cuerpo, como la placa de un auto, es aceptarlo como su dueño y decirlo al mundo.

Yo tatuaría en la piel el nombre de la mujer que me ha alimentado para exteriorizar mi amor por ella, y que allí permanezca grabado hasta que se haga polvo.

Tatuaré en mis costillas el nombre de Martha, la única mujer de cuya carne me he alimentado, que me ha protegido con su piel de mis fantasmas, que me ha sanado en mis enfermedades, incluidas las del miedo, que me ha regalado su trabajo sin chantajes.

San Luis Potosí, S.L.P., a 15 de julio de 2013.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

El tatuarse el nombre de la persona amada. debe ser un acto reciproco y aceptar que este durara toda la vida y la persona amada quizas no. Se requiere de valor y aceptar las posobilidades y estar dispuestos a vivir con ellas y por supuesto vivir con el tatuaje din importar que pase.

marcos dijo...

Saludos poeta de la tinta de rotativos ,mi padre en uno de sus antebrazos , tenia un tatuaje en honor a un amor de los que por ahí en su transito lo hacìa que se olvidara de su exilio , cuando se decidió a uniese a mi madre , no pudo quitarselo . mi jefa se reìa mucho , porque cuando donaba sangre las enfermeras se lo veìan . El tatuaje era una mujer desnuda y para calmar los comentarios , les decia a las enfermeras que , el tatuaje mas fregòn era mi madre , y ese nunca se lo borrarìa , ya que ella lo hizo que se olvidara de todo el dolor de su pasado . Mi padre su tatuaje se lo hizo cuando tenìa 16 años en un pueblo donde , andaba de prangana y el tatuador lo realizo a pura aguja sin anestesia. En nuestra familia los que hoy se quieren tatuar su piel son los nietos . tal vez por su cultura mi padre , siempre nos dijo , no se pongan tatuaje alguno , mejor cuando ya sientan que es imposible , darle la media vuelta a un amor , diganle que ella es edl mejor tatuaje mas allà de los interiores que cubren la misma piel.

Eduardo José Alvarado Isunza dijo...

Muy bonito su relato, estimado Marcos. Le agradezco su mensaje y lo felicito por su bella e ingeniosa prosa.

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