sábado, 15 de junio de 2013

Amor en la tempestad

AMOR EN LA TEMPESTAD


(Todos los derechos reservados)

Eduardo José Alvarado Isunza
ealvaradois@yahoo.com

Nuestras ilusiones producen las nubes y no el agua vagabunda de los mares.

Los truenos electrizan el alma y muestran su existencia.

Un sol barrigón se acomoda a mitad del cielo y se pone a embarazar nubes de una en una.

Moja la lluvia los áridos suelos del olvido y su milagro consiste en sacar vida donde hay muerte.

Escurren los vidrios agua de los recuerdos.

La lluvia moja las plantas de los rincones olvidados.

La lluvia abre pétalos con el filo de sus cristales y moja los ojos con un trapo empapado en música.
Florean y se hinchan los rosales del olvido, con todo y pétalos y espinas, con la lluvia de la noche.

La lluvia trae historias de muerte al caerse el cielo.

Empapa el cielo a la noche y a ella le crujen los huesitos.

Nomás la noche nos dirá a qué se debe su rugido y su aguacero. Mientras podemos adivinar.

El agua de lluvia limpia las costras de los sentimientos.

Bajo la tempestad sólo se escucha el diálogo de los amantes.

La temible noche hace huir al sol cobarde, lanzándole estruendosos rugidos por su boca.

Mamá tiene un cántaro de lluvia en el útero para mecernos.

La lluvia es la canción de mamá cuando nos carga con sus brazos líquidos.

En la tempestad los amantes andan lento, mientras los demás se protegen de las astillas del cielo.

Hacer el amor es escribir un poema en el libro de los cuerpos y sólo de esa escritura es de cuanto somos dueños.

Sol y nubes hacen su romance, mientras las personas escuchamos espantados el crujir de vertebras y la explosión de quejidos.

Sol y nubes hacen hijos de luz y agua, mientras las personas piensan en pagarés y letras de cambio.


Descienden las bailarinas del cielo y danzan con sus largas piernas en mi cuerpo.

Hay un naufragio al reventarse las nubes en mi cabeza.

¡Qué importa comprar otros zapatos si con ellos he jugado en los charcos del comienzo!

El baño de lluvia anima hasta a los más tiesos al abrazo.

El amor escurre a gotas por las piernas, rueda en almíbar por las venas, empapa los interiores, inunda y tuerce el cuerpo al eyacular el cielo.

El orgasmo es ruidoso y veloz como un rayo en el cielo. En cambio, el amor es calmo y duradero como la lluvia.

En las tierras del Trópico de Cáncer sólo hay queja del sol, porque cuece el cerebro y hace de la gente un cascarón.

GASTRONOMÍA

El amor es también una experiencia gastronómica.

Detrás del amor más intenso bate el deseo de comerse al otro.

Nada más sabroso que unas tibias y olorosas patitas en la cama.

El amor puede presentarse en la forma de chocolate oscuro o de chocolate blanco.

Quienes han probado dicen que lo más rico del amor sabe a leche con azúcar.

Cómeme, lámeme, chúpame, muérdeme, el cuerpo es un barquillo de fresa, unos chiles en nogada y unos duraznos en almíbar.

Comer testículos verdes y amantecados a diario, en bolillo, en tortilla, con totopos, aumenta el poder sexual.

El amor se siente en la boca y dan ganas de comerlo o vomitarlo. Sabe a miel, a vainilla, a leche, a carnitas... a veces a estafiate o bilis.

Quien gusta de comer pies halla tamales de frijol en quienes ama.
¿Verdad que el amor no es un ejercicio intelectual? Yo digo que es un banquete de carne cocida al vapor.

Una mujer dormía con su marido muerto y cada noche le daba un pellizquito para alimentarse de su amor.

EXTREMIDADES

Dormir con el cadáver del marido más de un año y cada noche rezar a dios para revivirlo eso es amor y lo demás es tedio.

La mujer durmió con su marido muerto más de un año, porque era mayor su miedo a perder la pensión que a pasarla con un cadáver mal oliente.

Del marido muerto ella copió las manos en cera para venerarlas y el olor lo tenía de los cabellos y el sudor de la almohada.

¿Debería preguntar a mi mujer si ella también dormiría con mi cuerpo sin vida o será mejor esperar una sorpresa?

Mi mujer no dormiría con mi cadáver, pues si de algo respinga es del mal aroma, aunque podría untarme desodorante.

San Luis Potosí, S.L.P., a 10 de junio de 2013.

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