viernes, 21 de octubre de 2011

El día del informe

EL DÍA DEL INFORME
(Todos los derechos reservados)


Eduardo José Alvarado Isunza
ealvaradois@yahoo.com



Un trabajador de la televisión me comentó cierta vez cómo tuvo necesidad de pasar varios días encerrado dentro de un auditorio en donde el gobernador daría su informe anual de actividades.


Enfadado me contó que debido a esas faenas no pudo ni ir a dormir a casa ni mucho menos comer con su familia, contra lo que acertadamente acostumbraba.

Aquella incomodidad se debía a que además de preparar todas las cuestiones técnicas, debían crear un escenario muy semejante al del momento en que el personaje de enorme poder comparecería ante el pueblo y ante otros individuos de mayor o de igual poder que el suyo.

Él y su grupo debían estar alertas y preparados durante todo el día, pues el gobernador llegaba de súbito al sitio y así como iba se apostaba en la tribuna donde daría su informe. Ya en el punto donde se congelaría toda la vida en el día establecido, decía un discurso de memoria con unos ojos inflamados y apuntados en dirección de una audiencia invisible.

Era tan cómico aquello que incluso uno de sus lacayos, que recibía fuertes cantidades de dinero por arrendar su voluntad, todavía tenía la desfachatez de pararse del asiento y aplaudir con fuerza, según él para imitar al público entonces ausente.

A partir de esta conversación de una humilde persona me fue revelado un estupendo conocimiento; y así pude saber que los hombres en el poder no solamente decían pendejadas, sino que también las ensayaban.

San Luis Potosí, S.L.P., a 21 de octubre de 2011.








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