jueves, 16 de diciembre de 2010

Viridiana

VIRIDIANA



Eduardo José Alvarado Isunza
ealvaradois@yahoo.com
 


Viridiana tenía unos ojos negros, expresivos y redondos, a través de los cuales miraba a la existencia en forma alegre y apacible. Sus ojos eran lo más destacable de una cara de luna llena. Era tranquila, callada y prudente.

Estudiaba pedagogía, aunque no era muy brillante. Como casi todas las personas en su grupo, hacía lo suficiente para ir pasando materias y obtener el grado de licenciatura. Con aquel título buscaría trabajo como profesora, oficio heredado por linaje y por relaciones políticas: su madre y uno de sus hermanos también estaban dedicados a la educación.

Así pasaría su vida con un buen trabajo. Quizás llegaría a casarse, tener hijos, luego jubilarse y disfrutar su vejez con una pensión del Estado, como soñaban con hacerlo millares de personas en este país. Sin embargo, sus proyectos fueron destruidos en un instante por un furioso manotazo.

Un lunes, cuando volvíamos a clases luego del descanso, supimos de lo sucedido con ella y su familia el domingo anterior. Gente armada y embozada había irrumpido violentamente en su casa. Un vecino narró cómo aquellos sujetos llegaron lanzando ráfagas de rifle AK 47. Él asomó su cabeza por una ventana y como respuesta recibió varios disparos. “Vi la lumbre de las balas rozándome. Apenas si tuve tiempo de echarme para atrás”.

Mientras uno de los sujetos destruía la cerradura de su hogar a golpes de marro, compinches suyos atravesaban sus camionetas sobre una avenida de importante circulación, con el objeto de impedir el tránsito, y otros más entraban a los negocios de la zona para arrebatar teléfonos celulares de clientes y viandantes. Con esa acción impedían a las personas pedir ayuda del Ejército, más no de la policía: esa fuerza pública sabía del movimiento y nada hizo para enfrentarla, según relataron algunas notas.

Ya dentro de su casa, los criminales la secuestraron a ella, a su madre y a uno de sus hermanos. En el grupo todos estábamos aturdidos al sentir cómo había pasado zumbándonos tan cerca aquel tajo y preocupados por su situación. Imaginé el dolor de su madre al ver el estado de sus hijos o de estos al ver a la desolación de su madre.

Algunos comentaban de un chateo con ella justo cuando aquellos criminales penetraron a su casa y cómo ella había dejado bruscamente encendido su mensajero de Internet. En los siguientes días hubo movilizaciones callejeras para demandar acciones de las autoridades y dar con su paradero. Durante nuestras marchas miré el escondido, horrible y miserable rostro de muchos humanos. Estos pitaban y vociferaban majaderías porque hacíamos lenta la circulación de sus coches en las calles por donde marchábamos para exigir del Estado una acción más decidida en contra de las organizaciones criminales.


Por su parte, los dueños de la Universidad en donde estudiaba se desentendieron del caso, pese a decirse marxistas y presumir una supuesta ideología socialista. Quizás porque ellos son también un grupo criminal. ¡Pobre Marx, cuantas barbaridades se han cometido y se cometen en tu nombre!

Poco a poco el tiempo fue haciéndonos olvidar aquello. De vez en cuando la recordábamos y sólo expresábamos algún comentario, hacíamos una mueca o encogíamos los hombros. Un año después de estos hechos y el recuerdo muy vívido en mi cabeza de sus redondos ojos negros y su cara de luna llena me llevaron a escribir su nombre en un buscador de Internet. Quería encontrar una nota que me dijera que en sus captores aún transpiraba un poco de compasión. Quería saber que seguía viva y que continuaban palpitando en ella sus deseos de dedicarse a la educación.

Ningún dato encontré de ella, salvo el de las notas de aquel día. Aún así, el brillo de sus ojos y su abierta sonrisa alientan mi esperanza de que esté escondida en algún sótano, sin moverse ni hacer ruido, protegiéndose de los demonios humanos que siembran el terror en el mundo.

San Luis Potosí, S.L.P., a 16 de diciembre de 2010.

1 comentario:

Telsa Delf dijo...

Cuantas personas estaran desaparecidas y sin formar parte de las estadisticas, esto no tiene para cuando terminar....

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