miércoles, 10 de noviembre de 2010

Ejecutados

EJECUTADOS


Eduardo José Alvarado Isunza
ealvaradois@yahoo.com

Llegaron dos muchachos a la ciudad. Traían bolsas de heroína. A través de una compleja red de informantes fueron descubiertos por el procurador de justicia. Éste ordenó interrogarlos, pues no eran de un grupo con licencia para trabajar en la ciudad. Quería saber a quién pertenecían. Los muchachos fueron llevados por algunos policías a un baldío en la periferia. Ahí fueron desnudados y luego asesinados en el paroxismo de la tortura. Enseguida fueron nuevamente vestidos por sus ejecutores. Éstos entregaron los cuerpos al médico forense, junto con la versión de que los muchachos habían querido escapar. “¿Y por qué sus ropas no están agujeradas?”, preguntó el forense. Los policías nomás se quedaron viendo, sin saber qué decir. “No se preocupen. Ya habló el procurador. Es el más informado de la ciudad. Y dio indicaciones precisas”. Enseguida tomó su bisturí de trabajo. “Ni modo de desobedecer”, les dijo. Cuando terminó, los policías reconocieron el fino trabajo del cirujano y sonrieron a carcajadas: éste había hecho tantos agujeros en las ropas de los cadáveres como correspondían a cada uno de los orificios de las balas asesinas.

San Luis Potosí, S.L.P., a 10 de noviembre de 2010.

3 comentarios:

GATO CON PANTUFLAS dijo...

Ni modo de desobedecer...tan real y frio!excelente Sr Eduardo.

Azul Barroco dijo...

Dolorosamente preciso, Lalo. En las historias del crimen organizado ya no queda lugar para el melodrama o cualquier asomo de emociones. Me gustó.

Waris Flor del Desierto dijo...

ESTOY HELADA!! LA "REALIDAD" HA IDO E IRA SUPERANDO A LA "FICCION" A PASOS A GIGANTADOS...

AUNQUE ESTOY ACOSTUMBRADA A LEER TODO TIPO DE TEMAS, POCAS VECES ME QUEDA TAN ASI...O_O

Aunque heladita fuè un gusto leerte ñ_ñ

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