miércoles, 17 de noviembre de 2010

Cara robada

CARA ROBADA


Eduardo José Alvarado Isunza
ealvaradois@yahoo.com

Un lunes temprano los perros encontraron un cadáver en los basureros de la ciudad. Sucedió cuando comenzaron a aparecer mantas con mensajes entre mafias. La noticia fue un golpe duro en el ánimo de sus habitantes. El cuerpo pertenecía a un sujeto de unos 40 años de edad, correspondía al sexo masculino, medía un metro con setenta y cinco centímetros, pesaba 80 kilos, sus músculos revelaban a una persona habituada al ejercicio y vestía con finas ropas, aunque de estilo deportivo. Estaba atado de pies y manos y el cuerpo tirado a un costado de un lujoso automóvil. Entre los insoportables olores de la basura todavía podía distinguirse el aroma de vetiver del cuerpo. Como no estaba putrefacto, evidentemente había muerto el domingo anterior. Tanto eso, como el perfume y sus ropas, revelaban cómo la víctima había dedicado sus últimas horas al descanso. Un dato más mostraba cómo había sido asesinado: alrededor del rostro, de la frente hasta la mandíbula, existía un fino corte, hecho con un bisturí o con un cúter: le habían robado la cara. Por la expresión de los músculos parecía haber sido operado vivo. Con las horas, familiares identificaron el cadáver e informaron que había pertenecido a un encumbrado médico. Por días, periodistas y policías trabajaron en la reconstrucción del homicidio. El médico asistía a un gimnasio. Ahí exprimía de sus entrañas el último miligramo de grasa. En su escritorio encontraron tarros y tubos de cremas hidratantes y antiarrugas; y un bolso con varios instrumentos de belleza. P
rocuraba estéticas, en donde pedía manicura y cortes de cabello. Le fastidiaban los pelos en la nariz y el crecimiento de las patillas. Era extremadamente cuidadoso de su imagen. Obsesivo en verse como un modelo. Estábamos ante el típico metrosexual. A los pocos días otro hombre apareció asesinado en el mismo sitio. A éste no le arrancaron la cara. Con una máquina de oficina graparon sobre el suyo el rostro del otro. De los homicidas nada se supo. Sin embargo, cuerpos masacrados continuaron apareciendo tirados en distintos rumbos, así como mantas con mensajes ofensivos entre criminales. 

San Luis Potosí, S.L.P., a 16 de noviembre de 2010.

1 comentario:

carlos parada dijo...

wow que macabrso cuentos estas escribiendo, igual sirven para dar mas ideas desalamdas a las nuevas generaciones ya de por si degeneradas ja ja ja que ruede el mundo total ya estamos mas alla del bien y del mal.
Esta historia refleja claramente la cosificacion del sujeto y la carrera estudida que nos obliga a correr la sociedad donde el fin para todos es el mismo, la muerte, asi que por que no ocuparnos de vivir en vez de tratar standares imposibles que solo acaban con nuestro dinero y nos dejan sin vivir la vida.

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