miércoles, 14 de octubre de 2009

Ellas lo hacían en el baño

ELLAS LO HACÍAN EN EL BAÑO



Eduardo José Alvarado Isunza
ealvaradois@yahoo.com


Estaban dos moscas amándose en la pared del baño. Debido a su inmovilidad, era evidente que viajaban por las muy gratas dimensiones de la felicidad y el placer, a través de sus intercambios húmedos, aprisionamientos y penetraciones. El más mínimo estremecimiento de un ala o el parpadeo de uno de sus tantos ojos, dilatados por la calentura del acto, las haría tomar conciencia irremediablemente de su marginalidad y suspender aquel momento sin duda delicioso.

No me advirtieron. De seguro habían desenchufado sus sentidos, dejándose ir únicamente por el vértigo del apogeo. Con cuidado abrí la regadera, pronto hice un buche de agua y lo escupí hacia ellas con increíble puntería. Tomadas por sorpresa o ausentes en absoluto del mundo tridimensional y sus peligros, no pudieron eludirla con su habilidoso vuelo y cayeron al piso, donde se había formado ya un charco. Seguían pegadas e inmutables, como idas, cuando desaparecieron tragadas por la coladera.

Perdidas en su éxtasis, hinchadas de tanto amor, las moscas fueron deslizándose por el agua de la cañería, rumbo a un rincón despoblado del universo, donde nadie las interrumpiera. Simplemente deslizándose por las corrientes de un río interminable de cachondez y delicia, sin preocuparse porque a su alrededor sólo existiera porquería y hediondez.

Jacarandas, San Luis Potosí, S.L.P., 1995.

No hay comentarios:

Publicar un comentario